
Hoy les quiero mostrar una excursión que hice el martes 27 de octubre a la sierra de
Fontcalent, muy cerca de la ciudad de Alicante. Quiero agradecer en primer lugar la idea a
Fer de
LinkAlicante. Gracias a sus claras
instrucciones pude llegar sano y salvo a la cima y disfrutar de una pequeña aventura.
Nada más comenzar la subida encontramos unas lagunas muy curiosas que me recuerdan a las de
Rabasa aunque estas son menos profundas. Tienen agua gracias a las abundantes lluvias que hubo en septiembre y que trajeron de cabeza a los turistas,
snif,
snif. Como en otras ocasiones que he salido a pasear por los alrededores de Alicante no he podido evitar pensar en lo abandonado y desolado que parece todo el paisaje y me han venido a la cabeza imágenes
madmaxistas. Pero he de decir que al final volví en parte sorprendido.
En la imagen de la izquierda pueden ver una
construcción de ladrillo rojo que no es otro que el
psiquiátrico penitenciario de
Foncalent. Mientras subía por el camino pude oír como se convocaba a varias internos por megafonía a acudir a algún punto de las instalaciones y supuse que sería día de visitas. La visión del centro no hizo más que aumentar mi desasosiego y estimular mi imaginación y pronto acudieron imágenes a mi mente de presos fugados corriendo libres por la sierra. Como supe después en esta misma sierra en
julio unos
secuestradores escondieron a la chica que habían raptado. Un paraje inspirador.


Más arriba me
encontré otra curiosidad. Un cubo lleno de grano haciendo las veces de comedero -supongo que para las liebres u otros animales que haya por la zona, pues me hallo en un coto
privado de caza-. Por cierto, según he oído la sierra es de propiedad privada en su totalidad, por eso se está aprovechando su cara norte para sacar piedra en una cantera.

Ya un poco más arriba me di cuenta de que las vistas iban a merecer la pena. Desde aquí se divisaban ya unos inmensos invernaderos al otro lado de la autovía.

Desde aquí se divisaba claramente la vía más accesible para llegar a la cima.

Me resultó sorprendente ver la sierra y sus alrededores tan verdes a finales de octubre. De nuevo hay que agradecérselo a las lluvias de septiembre.


En la cima las vistas son impresionantes. Estamos a más de 400 metros. La última parte de la subida puede ser un poco peligrosa y hay que ir con cuidado, sobre todo al bordear la pedrera. Por todas partes se ven piedras enormes que han caído de la cima lo cual generó en mi una sensación inquietante peligro. Los fantasmas de la soledad.


Mirando hacia el norte pueden verse las obras de AVE. La civilización se acerca a toda máquina. ¿Quedará algo en pie?

Después decidí seguir hacia poniente por la cresta, que en algunos tramos se estrechaba bastante, aunque sin llegar a ser peligroso.

Más adelante hay que afrontar una nueva subida para llegar al final de la sierra.

Al fondo, la ciudad de Alicante.

Al final un punto geodésico y lo que parece una estación meteorológica que conoció mejores días.

Llega un punto en que se hace imposible avanzar más. Me quedo con las vistas que son espectaculares.

A lo largo de la cresta se pueden ver
coscojas y
palmitos aparte de los habituales pinos. Dos muestras de flora autóctona.


La bajada se me hizo mucho más dura por la falta de práctica y acabé con las piernas
liberalmente temblando. Es una zona que merece ser visitada porque quedan pocas como esta tan cerca de Alicante y la explotación feroz del entorno está en camino de destrozarlo -o edificarlo- todo.